La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) difundió un informe que analiza el mapa de lluvias previsto para la primavera de 2026 en Argentina y el riesgo de inundaciones asociado al fenómeno El Niño. El trabajo, dado a conocer el 11 de septiembre, fue elaborado por la investigadora del Conicet y profesora emérita del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la UBA, Matilde Rusticucci, y abarca el trimestre que va de septiembre a noviembre.

Según explicó Rusticucci, los efectos de El Niño ya se habían hecho sentir durante el invierno, con temperaturas en promedio más moderadas y lluvias más intensas en distintas regiones del país. La especialista señaló que esos impactos se van a potenciar en los próximos meses, ya que la primavera es la estación en la que el fenómeno se manifiesta con mayor fuerza sobre el territorio argentino.

De acuerdo con el informe, las probabilidades más altas de lluvias por encima de lo normal se concentran en el norte del Litoral y el oeste de la región de Cuyo. Con probabilidades algo menores, pero también superiores a lo habitual, aparecen La Pampa, el sudoeste de la provincia de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia. El resto del Litoral sur, Córdoba, San Luis, la provincia de Buenos Aires y el noroeste patagónico fueron ubicados en un rango que va de lluvias normales a superiores.

El informe puso el foco en el riesgo de inundaciones en Misiones, Corrientes, el este de Formosa, Chaco y Santa Fe, provincias que junto con el sur de Brasil y el norte de Uruguay concentran la mayor preocupación por el impacto de las lluvias sobre los cursos de agua. La provincia de Buenos Aires también fue mencionada bajo observación, por las características de escurrimiento lento de su territorio ante la eventualidad de tormentas sucesivas.

El trabajo de la UBA recurrió a series históricas para contextualizar el fenómeno: desde 1981 se registraron 15 eventos de El Niño durante la primavera, de los cuales cinco fueron catalogados como fuertes, con 2015 como el antecedente más cercano de esa magnitud. Según el informe, cinco de las diez primaveras más lluviosas en Argentina ocurrieron durante años con presencia de El Niño, mientras que cuatro de las diez primaveras más frías también coincidieron con el fenómeno.

En cuanto a la proyección temporal, el informe estimó una probabilidad cercana al 100% de que El Niño se mantenga activo hasta febrero de 2027, con posibilidad de que se extienda hasta marzo de ese año. Respecto de las temperaturas, se esperan valores normales o inferiores a lo habitual en el centro y el sur del país, y normales o levemente superiores en el norte argentino, en ambos casos con una baja amplitud térmica asociada a la mayor nubosidad. El informe también mencionó como antecedente el cierre preventivo de la Garganta del Diablo, en las Cataratas del Iguazú, y citó a la Organización Meteorológica Mundial (OMM) como organismo de referencia complementario en el seguimiento del fenómeno.