Cada 18 de septiembre se conmemora a nivel mundial el Día Mundial del Control de la Calidad del Agua, una fecha que busca concientizar sobre la importancia de preservar las fuentes de agua dulce y promover el monitoreo comunitario de ríos, lagos y arroyos.

La observancia se originó en 2003 en Estados Unidos, a partir de una iniciativa de la Fundación Agua Limpia (Clean Water Foundation) vinculada a la legislación de protección hídrica de ese país. Actualmente, la coordinación de la fecha está a cargo de la organización EarthEcho International.

El eje de la conmemoración es la ciencia ciudadana: se invita a comunidades locales, escuelas y asociaciones a monitorear las masas de agua de su entorno mediante kits portátiles de análisis simple, que permiten medir temperatura, pH, turbidez y oxígeno disuelto. Según se explica, estos análisis tienen un propósito estrictamente educativo y preventivo, y no determinan por sí solos la potabilidad del agua, que solo puede confirmarse con estudios de laboratorio.

Para sistematizar esta información, EarthEcho International desarrolló la plataforma Water Challenge, en la que participantes de más de 140 países registran sus mediciones a lo largo del año. La iniciativa apunta a detectar señales tempranas de contaminación —como vertidos tóxicos, pesticidas agrícolas, microplásticos y aguas residuales sin tratar— antes de que el deterioro de un cuerpo de agua resulte irreversible.

La calidad del agua incide directamente en la salud humana, a través del consumo, el saneamiento y la higiene, además de tener impacto en los ecosistemas acuáticos y en actividades económicas como la agricultura y la pesca. La fecha se enmarca, además, en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de las Naciones Unidas, referido a agua limpia y saneamiento para todos.

Organizaciones vinculadas a la conmemoración remarcan que, más allá del monitoreo puntual del 18 de septiembre, el objetivo de largo plazo es sostener un seguimiento continuo de las fuentes de agua dulce, en momentos en que la contaminación de ríos y cuerpos de agua es señalada como uno de los principales desafíos ambientales a nivel global.