Sofía Rolleri, arquitecta, especialista en gestión estratégica de diseño y fundadora del estudio Arquilósophy, presentó RAÍZ, un modelo de hábitat y desarrollo urbano pensado para el suelo periurbano argentino, que reemplaza la infraestructura enterrada tradicional por una red de pasarelas técnicas elevadas. El sistema integra una matriz hídrica circular que capta agua de lluvia, la depura mediante plantas nativas y biodigestores, y logra volcado cero a las redes públicas y cero afectación de napas.
En diálogo con AGUALATAM, Rolleri explicó cómo funciona la gestión del agua dentro de RAÍZ, la diferencia entre el modelo original y su versión incremental —habilitada para acceder al crédito hipotecario bajo el régimen de propiedad horizontal especial—, y los próximos pasos del proyecto, que incluyen la validación técnica con la Cámara Argentina del Agua y un primer clúster piloto en Villa Lañata, Tigre.
AGUALATAM: ¿Qué es el proyecto RAÍZ y cómo surge a partir del trabajo que vienen desarrollando desde Arquilósophy? ¿Qué es RAÍZ Incremental y qué diferencias tiene respecto del modelo original?
Sofía Rolleri: Arquilósophy es nuestro estudio de arquitectura e innovación, donde repensamos el hábitat desde la sustentabilidad y el derecho a un desarrollo transparente. Raíz nace como respuesta a un dolor real del suelo periurbano argentino: barrios cerrados trabados por la falta de infraestructura, el colapso de redes, la burocracia de subdivisión y las expensas descontroladas. Registramos en la Dirección Nacional de Derechos de Autor una matriz que eleva la vida a través de pasarelas técnicas en cota +1, eliminando el 100% del zanjeo tradicional, preservando el suelo 100% permeable y reduciendo significativamente los tiempos de construcción, aprobaciones y escrituración. A eso le cruzamos una matriz tecnológica que centraliza, procesa y administra de forma inteligente la generación de servicios propios, con una proyección de expensas mínimas. La versión original está planteada como un ecosistema residencial completo, integrado y en equilibrio, que llamamos célula, mientras que Raíz Incremental es la multiplicación evolutiva de esa célula, pensada para crecer de manera sostenida. Esto habilita el acceso al crédito hipotecario bajo el régimen de PH especial, artículo 2073 del Código Civil y Comercial de la Nación, pudiendo expandirse en el tiempo y aumentar la optimización de la matriz de servicios sin alterar la huella del suelo.
A: Uno de los conceptos centrales de RAÍZ es la bioinfraestructura autónoma. ¿Cómo funciona la gestión del agua dentro de este modelo y qué significa, en la práctica, que el agua pueda regenerarse y reutilizarse dentro del propio desarrollo?
S. Rolleri: En la práctica significa pasar del modelo lineal tradicional de extraer, contaminar y tirar a una matriz hídrica circular cerrada con criterio fit for purpose: cada uso recibe la calidad de agua que exactamente necesita. Captamos el agua pluvial de más de 4.000 metros cuadrados de cubiertas estancas y la conducimos a un reservorio biológico vivo de 720 metros cuadrados. Allí, plantas macrófitas nativas realizan una fitodepuración natural, eliminando nutrientes y algas sin químicos. Esa agua se impulsa por bandejas aéreas hacia un búnker central con desinfección UV para uso sanitario y de riego, y en las cocinas se refina mediante ósmosis inversa con remineralización para consumo, bajo el Código Alimentario. A nivel cloacal, los biodigestores transforman los efluentes en biofertilizante líquido, biol, para forestación nativa. Tenemos volcado cero a las redes públicas y cero afectación de napas.
A: ¿Cómo se integran el agua, la energía y los residuos dentro de RAÍZ para convertir una vivienda o comunidad tradicional en un sistema más autónomo y con menores costos operativos?
S. Rolleri: El secreto de Raíz es que los cuatro ciclos —agua, energía, residuos y nutrientes— viajan de forma invisible y confinada por el interior de las pasarelas técnicas aéreas, las mismas que se utilizan para circular, contener los usos comunes e independizar al peatón del vehículo. El agua recircula, la energía se genera mediante cubiertas solares híbridas con respaldo de microrred, y los residuos orgánicos se reducen un 70% en origen con trituradores bajo bacha, que alimentan a los biodigestores. Esto cambia drásticamente la microeconomía del propietario, que genera sus propios recursos y no depende de extensiones de red lejanas ni de obras enterradas con roturas ocultas. Destruye el costo mensual de expensas y tarifas de por vida, y convierte a la comunidad en un activo resiliente, híbrido y con autonomía operativa.
A: ¿Qué potencial tiene este modelo para cambiar la forma en que se diseñan los nuevos desarrollos residenciales en Argentina y cuáles son los próximos pasos para llevar RAÍZ a una escala mayor?
S. Rolleri: El potencial en la Argentina es enorme, porque resuelve el mayor cuello de botella del real estate: la falta de factibilidad de servicios en macrolotes periurbanos. Con Raíz no hace falta esperar cinco años a que una empresa pública extienda los caños de agua y cloacas: se aprueba bajo el régimen de PH especial en el municipio y se construye en seco, en la mitad del tiempo. En cuanto a los próximos pasos, hoy estamos consolidando una red de alianzas estratégicas con empresas líderes en energía renovable, filtración avanzada de agua, biodigestión y domótica, e implementamos un Living Lab —un laboratorio vivo— en una residencia testigo del equipo fundador, donde testeamos e integramos en tiempo real cada uno de estos dispositivos. En paralelo, avanzamos en la validación técnica con la Cámara Argentina del Agua, la presentación del modelo ante la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) y la ejecución del primer clúster piloto a escala de conjunto en Villa Lañata, Tigre, donde ya contamos con la prefactibilidad ambiental municipal.



