El Sello Empresa Hídricamente Responsable (EHR), una certificación impulsada por Aquafondo —el Fondo de Agua para Lima y Callao, en Perú—, llegó por primera vez a la Argentina, en alianza con la Cámara Argentina del Agua. La convocatoria para inscribirse cierra el 4 de septiembre y la ceremonia de premiación está prevista para octubre.
"Lo que nosotros traemos es reconocer y visibilizar lo que muchísimas empresas ya están haciendo y que tienen impacto más allá de sus operaciones", explicó a Ecobiz la directora ejecutiva de Aquafondo, Mariella Sánchez Guerra, al presentar la convocatoria del Sello EHR en el país. La organización viene realizando encuentros anuales desde 2017 y en 2024 creó este reconocimiento para empresas que incorporan al agua como un activo estratégico de su negocio.
Entre los casos ya certificados en Perú, se destaca el de la cervecera Backus, que a través de la rehabilitación de amunas —canales de infiltración prehispánicos— logra recargar cerca de seis millones de metros cúbicos de agua al año en acuíferos que benefician a 119.000 personas. También se menciona a la generadora eléctrica Fenix, que instaló una planta desalinizadora que provee hasta 2.000 metros cúbicos diarios de agua potable a 8.000 personas; a la minera Newmont, que digitalizó el acceso al agua para 160.000 personas; a Grupo AJE, que conservó 1,4 millones de hectáreas de bosque amazónico como parte de su estrategia hídrica; y a ID Technologies (que opera en Perú como GMC), que destinó agua de una planta desalinizadora a proyectos escolares de hidroponía.
Sánchez Guerra señaló que 2026 es el primer año en que el Sello EHR se otorga fuera de Perú, con Argentina y Chile como primeros países de la expansión. "En el caso de Argentina vemos que hay mucho potencial con las mineras. En el caso de Chile, la desalinización ya está muy avanzada y tenemos una gran receptividad", indicó la directora de Aquafondo en diálogo con el medio, y agregó que las empresas postulantes deben cumplir con el código de ética de la organización.
Según explicó la ejecutiva, el proceso de certificación no es meramente declarativo: incluye la presentación de indicadores de impacto, una declaración jurada y visitas de verificación a las instalaciones. "Tienen que demostrar sus indicadores de impacto y firman una declaración jurada. Nosotros podemos hacer visitas a las instalaciones y verificar los medios de validación de lo que han ejecutado", detalló. Un jurado de expertos internacionales evalúa cada postulación, tanto en el uso interno del agua como en los proyectos hacia la comunidad.
En su primera edición, en 2024, el Sello EHR reconoció 12 iniciativas, cifra que subió a 19 en 2025; con la expansión regional, Aquafondo prevé que el número crezca de manera significativa este año. Las empresas certificadas pasan a integrar la Red de Empresas Hídricamente Responsables, que comparte información y organiza workshops sobre finanzas climáticas y soluciones basadas en la naturaleza. "Todos los proyectos, absolutamente todas las empresas, dependen del agua: unas en mayor medida y otras no tanto. Pero si les faltara agua un día, ni la fábrica más grande o el restaurante más pequeño podrían operar", señaló Sánchez Guerra, quien remarcó que la seguridad hídrica también es un problema de continuidad operativa para las compañías.
