Hugo Faccioli es cofundador y CEO de LATAM WATER, consultora especializada en soluciones de agua para la industria, con base en Argentina y proyección regional. Con más de 30 años de trayectoria en los mercados de homecare y hospitales, Faccioli conversó con AGUALATAM sobre las tendencias que atraviesan al sector hídrico en América Latina: los vectores de crecimiento del negocio del agua, los países que la consultora toma como referencia tecnológica, el impacto del cambio climático y los cambios demográficos, y las perspectivas de la propia firma.

AGUALATAM: ¿Dentro del sector del agua, cuáles son los mercados con mayor potencial de crecimiento en los próximos años?

Hugo Faccioli: El agua en América Latina representa hoy un desafío crítico y, al mismo tiempo, una gran oportunidad de inversión estratégica. Desde nuestra posición regional entendemos que la gobernanza del recurso hídrico trasciende fronteras y sectores: en LATAM WATER no la abordamos como un simple insumo natural, sino como un pilar de la transición energética, la seguridad alimentaria y la competitividad industrial a largo plazo. Para los próximos años, el crecimiento del sector va a estar traccionado por tres grandes vectores. El primero es la eficiencia hídrica y la tecnología: la integración digital, la sensórica, el IoT y la telemetría para monitoreo en tiempo real, junto con modelos de water as a service, serán claves para las industrias que buscan optimizar el consumo sin inmovilizar capital en infraestructura propia. El segundo es el reúso industrial y la desalinización: en los sectores intensivos que no pueden depender exclusivamente de fuentes de agua dulce, el tratamiento de efluentes para reúso y la desalinización están dejando de ser alternativas de nicho para convertirse en estándar operativo, impulsadas por regulaciones internacionales cada vez más estrictas. El tercero es la certificación y la trazabilidad de la huella hídrica: mediciones estandarizadas como la ISO 14046 se están volviendo un requisito de acceso a los mercados internacionales, y las empresas necesitan auditorías y certificaciones rigurosas para validar su neutralidad hídrica y proteger su reputación corporativa. Lo que observamos gestionando proyectos en Argentina, con la agroindustria de exportación y la demanda intensiva de la cuenca de Vaca Muerta, nos permite escalar soluciones hacia el resto de la región. Contrastamos esa realidad con el mercado del cobre en Chile, donde la desalinización ya es un imperativo, o con la escala de los agronegocios en Brasil, adaptando nuestro modelo a cada marco regulatorio. La empresa que no integre el riesgo hídrico en su due diligence financiero está tomando decisiones con información incompleta: invitamos a los actores industriales y gubernamentales a transformar esa vulnerabilidad en una ventaja competitiva, pasando del mero cumplimiento normativo a la inversión estratégica en seguridad hídrica.

AG: ¿En qué países busca LATAM WATER nuevas tecnologías o inspiración?

H. Faccioli: La complejidad del estrés hídrico actual exige que miremos hacia ecosistemas maduros que ya transformaron la escasez en innovación tecnológica y política pública de vanguardia. En LATAM WATER no buscamos reinventar la rueda, sino identificar soluciones probadas a nivel global para adaptarlas y escalarlas con precisión en nuestra región. Nuestra vigilancia tecnológica y nuestras alianzas estratégicas se concentran en cuatro polos. Israel es el estándar global indiscutido en eficiencia: seguimos de cerca su ecosistema de innovación en riego de ultraprecisión, desalinización por ósmosis inversa e inteligencia artificial aplicada a la detección de fugas, y hoy asesoramos activamente a empresas locales y regionales que necesitan importar e implementar esas tecnologías israelíes en su operación productiva. España es otro referente: su modelo de gestión de cuencas hidrográficas y sus respuestas históricas al estrés hídrico en zonas agrícolas como Murcia o Andalucía nos dan un marco invaluable para pensar la gobernanza del agua, la legislación hídrica y la mediación de conflictos entre usuarios. También trabajamos con Países Bajos, nuestra principal fuente de inspiración en infraestructura de control de inundaciones, gestión de deltas y economía circular del agua; su enfoque preventivo es clave para zonas de América Latina propensas a eventos climáticos extremos. Y Brasil, a nivel regional, es un gigante del que nos retroalimentamos: su escala operativa y el avance de los marcos regulatorios en estados clave nos permiten hacer un benchmarking constante sobre políticas públicas y financiamiento verde aplicado al resto de Sudamérica. El diferencial está en la tropicalización de esas tecnologías: lo que funciona en Tel Aviv o en Ámsterdam tiene que calibrarse técnica y financieramente para la realidad de la cuenca del Plata o los valles andinos. Nuestro rol es funcionar como puente técnico, asegurando que la tecnología de primer mundo aterrice en Latinoamérica con modelos de implementación que garanticen retorno de inversión y sostenibilidad local. El próximo paso para el sector productivo latinoamericano es estructurar consorcios público-privados ágiles que faciliten la transferencia de ese know-how internacional, y desde LATAM WATER ya estamos canalizando esas conexiones para que la región dé un salto cualitativo hacia la resiliencia hídrica.

AG: ¿Cuánto va a impactar el cambio climático o los cambios demográficos a los negocios vinculados al agua en América Latina?

H. Faccioli: El cambio climático y la hiperurbanización en América Latina ya no son un riesgo de manual proyectado a futuro: son una realidad operativa que hoy impacta los balances financieros de las empresas. El agua es el medio a través del cual el cambio climático se manifiesta de manera más cruda y directa en la economía. Ese impacto revela vulnerabilidades críticas que el sector corporativo tiene que afrontar de inmediato. Una es la variabilidad extrema y el riesgo físico: la alternancia violenta entre los fenómenos de La Niña y El Niño genera estrés hídrico prolongado seguido de inundaciones severas, y herramientas de diagnóstico como el WRI Aqueduct muestran que gran parte de la infraestructura productiva regional está instalada en zonas de alto riesgo hídrico. Otra es la presión demográfica y el conflicto por el uso del recurso: América Latina es la región más urbanizada del mundo en desarrollo, y la competencia entre megaciudades en expansión y los sectores minero, agrícola e industrial eleva exponencialmente el riesgo de perder la licencia social para operar. Una tercera es el riesgo regulatorio y reputacional: frente a la escasez, los Estados van a endurecer las leyes de agua y los cánones de extracción, y las empresas que no demuestren una gestión eficiente van a enfrentar bloqueos operativos y de financiamiento. Instrumentos como el Certificado Azul, originario de Perú, o los estándares ISO de huella hídrica marcan el nuevo piso normativo para operar. En Argentina, el impacto de las bajantes históricas de la cuenca del Paraná afectó simultáneamente la generación hidroeléctrica, la potabilización urbana y la logística de exportación agrícola; ese escenario es un espejo de los desafíos del retroceso de los glaciares en la cordillera, que golpea directamente a la minería en Chile y Perú. Entender esa dinámica cruzada nos permite diseñar estrategias de mitigación verdaderamente regionales. Nuestra propuesta es que los directorios corporativos abandonen la postura reactiva: es imperativo integrar matrices de riesgo hídrico en toda la planificación financiera y avanzar hacia operaciones de impacto hídrico neutro o positivo, para garantizar la viabilidad del negocio en las próximas décadas.

AG: ¿Cuáles son las perspectivas de la propia consultora?

H. Faccioli: LATAM WATER está en una fase de expansión estratégica, impulsada por la urgencia que tienen las corporaciones de integrar la seguridad hídrica a sus modelos de negocio. Nos estamos consolidando no solo como consultores, sino como partners ejecutivos que acompañan a las empresas desde el diseño de la estrategia hasta la auditoría final y la implementación tecnológica. Nuestras perspectivas de crecimiento se apoyan en tres pilares: el liderazgo en certificación de huella hídrica; el fortalecimiento institucional, como miembros de la Cámara Argentina del Agua; y la consolidación como hub de innovación, acelerando nuestra vertical de asesoramiento en transferencia tecnológica para facilitar la adopción de soluciones disruptivas, como las de origen israelí, en la modernización de la infraestructura de nuestros clientes. Nuestra raíz y experiencia en Argentina nos foguearon en escenarios de alta complejidad regulatoria y climática, y todo ese capital técnico y de relacionamiento lo estamos exportando para estandarizar soluciones corporativas en el resto del mercado latinoamericano, manteniendo la solvencia técnica que nos caracteriza. El agua exige hoy visión de negocio, innovación y acción colaborativa: desde LATAM WATER invitamos a las industrias, al sector público y a los organismos de financiamiento a desarrollar proyectos conjuntos que aseguren el recurso. La agenda hídrica de la región no admite más demora, y estamos listos para liderar esa transformación.