El gobierno de Río Negro, a través de la empresa provincial Aguas Rionegrinas, puso en marcha una obra de agua potable valuada en $38.500 millones para la ciudad de General Roca. Según informó el organismo, el proyecto está pensado para cubrir la demanda de la ciudad durante los próximos 20 años y beneficiará de manera directa a más de 210.000 habitantes.

La obra se estructura en cuatro etapas: captación, potabilización, impulsión y distribución. Contempla la construcción de un nuevo acueducto de agua cruda desde el Río Negro, la ampliación de la planta potabilizadora existente —que elevará en un 50% su capacidad de producción—, una estación de bombeo dedicada en Barrio Nuevo y dos nuevas estaciones de impulsión, una para la zona alta y otra para la zona baja de la ciudad.

Entre las obras de infraestructura previstas, Aguas Rionegrinas detalló la construcción de un acueducto de 3.218 metros de extensión y 800 milímetros de diámetro, el tendido de 41.000 metros de cañerías y 22.600 metros de redes secundarias de distribución. También se sumará una cisterna con capacidad para 2 millones de litros en Barrio Nuevo, 2.800 metros de ductos de impulsión en ese sector y un refuerzo de 5.210 metros en la zona conocida como Alta Barda.

El gerente general de Aguas Rionegrinas, Javier Iud, señaló que la obra es resultado de "muchos años de trabajo, de diseño y de planificación" y afirmó que "va a cambiar de manera definitiva el sistema de agua potable de General Roca".

Según indicó el organismo provincial, los trabajos se ejecutarán por etapas, de manera que cada tramo finalizado pueda entrar en funcionamiento sin necesidad de esperar a que concluya la totalidad de la obra. Con este esquema se busca que los vecinos empiecen a percibir mejoras en el servicio de manera progresiva, a medida que avance cada frente de trabajo.

La obra se enmarca en una serie de inversiones en infraestructura hídrica que el gobierno rionegrino viene desarrollando en distintas localidades de la provincia, en un contexto en el que el acceso a agua potable de calidad continúa siendo un desafío para buena parte de las ciudades del interior de Argentina.