El Gobierno de Puerto Rico declaró la emergencia nacional por la sequía que atraviesa la isla y anunció un plan de racionamiento de agua para miles de residentes del noreste del territorio. La medida fue confirmada por la gobernadora Jenniffer González y por Luis González, presidente ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).

Según datos del Monitor de Sequía de Estados Unidos citados por la AAA, un 14% del territorio puertorriqueño se encuentra en condiciones de sequía severa y un 59% adicional atraviesa sequía moderada, lo que en conjunto afecta a unos 2,3 millones de personas de una población total de 3,2 millones de habitantes.

La AAA anunció cortes programados de 48 horas a partir del viernes, dirigidos a miles de residentes de municipios como Canóvanas y Río Grande, en la zona noreste de la isla. El organismo atribuyó la crisis a la falta de lluvias combinada con problemas de larga data en la infraestructura de distribución de agua.

Entre las causas señaladas por la AAA se encuentra la falta de inversión y mantenimiento sostenido durante décadas en la red de acueductos, un factor que se sumó a la escasez de precipitaciones de los últimos meses. En mayo, un incidente independiente había dejado sin agua a unos 40.000 clientes en otra zona de la isla, lo que evidenció la fragilidad del sistema.

No es la primera vez que Puerto Rico enfrenta un esquema de este tipo: en 2016, unos 400.000 usuarios debieron atravesar cortes programados similares, con suministro de agua cada tercer día, en un contexto también asociado a sequía prolongada.

Las autoridades de la AAA remarcaron que el esquema de racionamiento busca preservar los niveles de los embalses mientras se avanza en reparaciones de la red y se aguardan lluvias que permitan normalizar el suministro en las zonas más afectadas de la isla.