La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó una nueva estrategia orientada a la próxima década que busca integrar la gestión del agua, el saneamiento y la higiene con las políticas de adaptación al cambio climático, según informó IPS Agencia de Noticias. El organismo plantea que estos servicios dejen de considerarse infraestructura aislada y pasen a formar parte esencial de la protección sanitaria de la población.
Según datos difundidos por la OMS, la falta de acceso a agua segura, saneamiento e higiene provoca al menos 1,4 millones de muertes evitables cada año. El organismo señaló además que 106 millones de personas todavía beben agua directamente de ríos, lagos u otras fuentes superficiales sin tratar, mientras que 354 millones practican la defecación al aire libre.
A nivel global, la OMS estimó que 2.100 millones de personas carecen de agua potable gestionada de forma segura y que 3.400 millones no cuentan con servicios de saneamiento adecuados. El organismo también aportó cifras sobre centros de salud: 1.100 millones de personas son atendidas en establecimientos sin agua suficiente, 1.700 millones en instalaciones sin servicios básicos de higiene y 2.800 millones en centros sin una gestión adecuada de residuos, de acuerdo con datos de 2023.
La nueva estrategia tiene como objetivo fortalecer el apoyo técnico y financiero a los países, movilizar inversiones y mejorar la coordinación entre los sectores de salud, agua y medio ambiente. Según la OMS, el foco está puesto en volver más resilientes a los sistemas de agua y saneamiento frente a sequías, inundaciones, olas de calor y otros fenómenos climáticos cada vez más frecuentes.
El organismo advirtió que las sequías reducen la disponibilidad de agua mientras que las inundaciones contaminan las fuentes existentes, lo que aumenta el riesgo de brotes de enfermedades, procesos de migración y presión sobre infraestructuras que ya se encuentran obsoletas en distintas regiones del mundo.
Pese a los desafíos pendientes, la OMS destacó avances desde 1990: las muertes por diarrea se redujeron un 80% en ese período, 2.000 millones de personas accedieron a agua segura y 3.000 millones obtuvieron acceso a servicios de saneamiento mejorados.



