La directora de la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico de Brasil (ANA), Larissa Rêgo, advirtió que 2026 representa un año desafiante para la gestión de los recursos hídricos en el país. Según explicó, el escenario de lluvias por debajo del promedio obliga a equilibrar los distintos usos del agua: generación de energía, abastecimiento urbano, agricultura, turismo y cría de animales.
"La ANA fue creada en 2000 para implementar y coordinar la gestión integrada de los recursos hídricos y regular el acceso al agua", recordó Rêgo. La funcionaria explicó que la agencia amplió el seguimiento diario de los niveles de los reservorios desde octubre de 2025, con especial atención en los estados de San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro, identificados como las regiones de mayor sensibilidad hídrica del país.
Uno de los puntos de mayor seguimiento es el Sistema Cantareira, que abastece a más de 6 millones de personas en la región metropolitana de San Pablo. Según la ANA, el sistema llegó a 20,18% de su capacidad en 2025, un nivel considerado crítico que activó los protocolos de gestión directa de la agencia, la cual interviene cuando los reservorios caen por debajo del 20%. En ese contexto, la restricción de captación de agua llegó a ser 30% inferior a la permitida en condiciones normales.
Precipitaciones registradas en febrero permitieron que el Cantareira recuperara niveles algo superiores al 30%, lo que posibilitó reducir la restricción de captación a 20% en marzo. Rêgo indicó que la agencia opera "salas de situación" que monitorean los reservorios en tiempo real para orientar las decisiones de gestión.
La ANA también coordina la fiscalización de la seguridad de represas en todo el país. De acuerdo con la agencia, hay más de 30.000 estructuras registradas, de las cuales entre 240 y 250 requieren vigilancia prioritaria según el relevamiento 2024/2025. Rêgo señaló además que el Nordeste brasileño permanece bajo atención especial: "La Agencia viene siguiendo de cerca el escenario en todas las regiones de Brasil. En el Nordeste, más aún: en esa importante región tenemos cuatro meses de lluvia y ocho meses de sequía extrema".
La directora de la ANA remarcó que el cambio climático intensificará los desafíos futuros. "De aquí en adelante, vamos a necesitar más resiliencia, planificación y acciones coordinadas para enfrentar lluvias intensas y sequías cada vez más severas", afirmó, en referencia a la necesidad de fortalecer la planificación institucional frente a episodios climáticos cada vez más extremos.



