El sector de saneamiento básico de Brasil despierta un interés creciente entre inversores internacionales e institucionales, según señaló el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, en declaraciones difundidas el 12 de agosto por el portal O Tempo. Según el funcionario, el país se posiciona incluso por encima del resto de América Latina en el interés que despierta entre los inversores.
Goldfajn atribuyó ese atractivo a la combinación de inversores internacionales e institucionales, seguridad jurídica por parte del Estado y empresas sólidas del sector. Según sus declaraciones, esa combinación es la que permite que el sector avance hacia sus metas de universalización.
El marco de referencia para ese proceso es el Marco Legal del Saneamiento Básico, aprobado en Brasil en 2020, que estableció un nuevo esquema regulatorio para atraer capital privado a través de concesiones y asociaciones público-privadas. De acuerdo con datos difundidos por el mismo medio, casi la mitad de los municipios brasileños fueron impulsados a ofrecer proyectos bajo esa modalidad.
La participación del sector privado en la inversión total de saneamiento pasó de 15,1% en 2020 a 32,4% en 2024, más del doble en cuatro años. En el mismo período, la cantidad de municipios con presencia de operadores privados creció de 389 a 2.720, según los datos citados.
La inversión total del sector alcanzó R$ 29.100 millones en 2024, un incremento del 9% respecto del año anterior y el tercer récord anual consecutivo. A esos fondos se suma el aporte público: el Ministerio de Ciudades destinó más de R$ 60.000 millones desde 2023 para obras de saneamiento en todo el país, con el objetivo declarado de llegar a las poblaciones más vulnerables.
Roberto Muniz, presidente de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), señaló que el sector privado "no se moviliza por sí solo" y que es el propio Estado el que debe ofrecer las condiciones de mercado. En la misma línea, Luciana Costa, del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), sostuvo que la aprobación del marco legal permitió superar disputas ideológicas no solo en el sector de saneamiento, sino en la infraestructura brasileña en general.



