La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió, en su Informe Especial N.º 3 publicado el 21 de septiembre, que un episodio de "súper El Niño" podría generar una pérdida acumulada de al menos 2% del producto interno bruto (PIB) regional en un plazo de tres años, con una caída del 1% solo en el primer año, y sumar 4,8 millones de personas a la pobreza antes de 2030.

Según el organismo, el impacto económico sería desigual entre países: Ecuador y Perú registrarían las mayores reducciones en su tasa de crecimiento, de 4,1% cada uno, mientras que Chile y Costa Rica tendrían caídas más acotadas, de 0,5% y 0,4% respectivamente.

El informe describe efectos hídricos diferenciados según la región. En las costas de Ecuador y Perú, un aumento de entre 6 y 8 grados en la temperatura del mar derivaría en precipitaciones extraordinarias, inundaciones masivas, desbordamiento de ríos y deslizamientos de tierra. En el norte de Sudamérica —Colombia, Venezuela y Brasil— se esperan sequías atípicas, reducción de caudales fluviales, olas de calor e incendios forestales en la Amazonía. En el Corredor Seco centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua) se proyecta una caída de las precipitaciones, mientras que en el Cono Sur (Uruguay, sur de Brasil, norte de Argentina y centro de Chile) aumentaría el riesgo de crecidas fluviales por mayores lluvias.

La CEPAL identificó al sector energético como especialmente vulnerable, dada la dependencia de la generación hidroeléctrica —de hasta 70% de la matriz en algunos países— y el hecho de que al menos la mitad de esa capacidad instalada tiene más de 30 años. El organismo recordó los cortes de suministro de hasta 12 horas registrados en Ecuador durante el último trimestre de 2024 como antecedente de esta vulnerabilidad.

El informe también señaló riesgos para la pesca y la agricultura: durante el episodio de El Niño de 1997-1998, las capturas pesqueras en la región cayeron 26,9%, con el Pacífico sudoriental como la zona más afectada. Para el actual episodio, la CEPAL proyecta más de 70% de probabilidad de sequías en zonas agrícolas de Centroamérica y el Caribe, con impacto particular en Cuba, República Dominicana y Haití.

"Las respuestas adoptadas una vez declarada la emergencia son considerablemente más costosas que las medidas preventivas basadas en una adecuada anticipación. Es imperativo pasar de una respuesta posterior a las pérdidas a una gestión anticipatoria del riesgo climático", señaló José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL.