El Gobierno de Ecuador lanzó oficialmente el 28 de julio el programa Fomento a la Gestión del Agua Potable, Saneamiento, Riego y Drenaje (FOGAPRYD II), con una inversión total de USD 90,8 millones destinada a mejorar la infraestructura hídrica en 21 provincias del país. Según informaron las autoridades, la iniciativa se extenderá hasta 2030 y beneficiará de forma directa a más de 130.000 habitantes de sectores rurales y periurbanos.
El financiamiento del programa combina un crédito de USD 75 millones otorgado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) con USD 15,8 millones en recursos fiscales aportados por el Estado ecuatoriano. Del lanzamiento participaron, entre otras autoridades, el ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, la vicepresidenta María José Pinto y el gobernador de Azuay, Xavier Bermúdez.
Como primera etapa de ejecución, el Gobierno ya entregó USD 2,7 millones a cinco gobiernos municipales priorizados: Sígsig y Gualaceo, en la provincia de Azuay; Atahualpa, en El Oro; Limón Indanza, en Morona Santiago; y Cañar, en la provincia homónima. Según los datos oficiales, estas obras de potabilización y saneamiento beneficiarán a más de 3.000 habitantes de esas localidades.
El cronograma previsto para 2026 contempla una intervención progresiva en 13 cantones distribuidos en 10 provincias del país, con una inversión inicial programada de USD 10,1 millones en infraestructura de agua potable, saneamiento y riego.
El programa se enmarca en la política de gestión hídrica que impulsa el Gobierno ecuatoriano, orientada a ampliar la cobertura de servicios básicos en zonas con menor desarrollo de infraestructura. Las autoridades remarcaron que la ejecución de las obras se realizará de manera escalonada, priorizando a los municipios con mayores necesidades identificadas.
El FOGAPRYD II se suma a otros programas de inversión en agua y saneamiento que Ecuador viene desarrollando con apoyo de organismos multilaterales, en un contexto regional donde la ampliación de la cobertura de agua potable y alcantarillado continúa siendo un desafío pendiente en numerosas zonas rurales de América Latina.



